Zaratustra en la favela
Un análisis en torno al corto “Mi amigo Nietszche” de Fáuston Da Silva. Que este libro sea hallado por un niño en el basurero de una ciudad pobre del tercer mundo es significativamente poderoso. Del libro de Nietzsche se pueden deducir la existencia de dos tipos de seres: aquellos que están aplastados, han claudicado a ser ellos mismos y en su rendición se han tornado temerosos, rencorosos y odiadores de la vida; y aquellos que son fuertes, aceptan la vida y la disfrutan incluyendo sus deseos y sus dolores.
MIRADAS
Sebastián Endara
2/2/20265 min read


Zaratustra en la favela
En torno a la obra “Mi amigo Nietszche” de Fáuston Da Silva
El corto “Mi amigo Nietszche” (2012) de Fáuston Da Silva (disponible en YouTube) se caracteriza por su sutileza narrativa, su lucidez comunicativa y la mágica verosimilitud de la historia. Se trata, en efecto, de una modesta joya la que propone Silva con este cortometraje, cuyo corazón, sin duda, se encuentra en las resonancias que el guion propone.
He visto algunos acercamientos que catalogan la propuesta como una obra en torno a la lectura y filosofía como herramientas pedagógicas transformadoras, pero creo que habría que señalar, como años antes ya lo dijo casualmente el brasileño Paulo Freire, que no existe un texto sin contexto. Digo casualmente porque la historia de Da Silva se desarrolla precisamente en una favela brasileña, en la favela, que podría ser interpretada como el lugar prototipo en el que habitan los pueblos sudamericanos y sus niños.
Lucas, el protagonista de la obra, aparece como el receptor y sujeto de un proceso de educación, —o quizá sería mejor decir de adoctrinamiento—: Lucas es un niño que debe mejorar su lectura porque no es fluida. Así, bajo esa presión, comienza a leerlo todo, y aparece la luz de la metáfora artística; siguiendo una cometa (un papalote) que cae en el basurero de la favela, Lucas encuentra un libro, pero no es cualquier libro, sino una de las obras maestras de la filosofía y de la literatura de todos los tiempos: Así Hablaba Zaratustra de Federico Nietzsche. Claro, habría que decir también que en esta obra se exponen algunas de las tesis críticas más influyentes de la filosofía moderna: la impugnación de la moral convencional, la crítica a la religión, la tesis del amor fati o el eterno retorno de lo mismo, la crítica a la modernidad y su concepto de hombre y la tesis de construcción del superhombre.
Que este libro sea hallado por un niño en el basurero de una ciudad pobre del tercer mundo es significativamente poderoso. Del libro de Nietzsche se pueden deducir la existencia de dos tipos de seres: aquellos que están aplastados, han claudicado a ser ellos mismos y en su rendición se han tornado temerosos, rencorosos y odiadores de la vida; y aquellos que son fuertes, aceptan la vida y la disfrutan incluyendo sus deseos y sus dolores. La similitud y la diferencia entre uno y otro registra un proceso de enajenación, que, no obstante, podría modificarse por la propia voluntad y el entendimiento.
Para ello establece otra metáfora, la transformación del espíritu a través de los tres estados: el primer estado es el del camello, es la etapa de la sumisión y la carga de valores y tradiciones impuestas por otros. La segunda etapa es la del león, que corresponde a la rebelión y la destrucción de los viejos valores para poder ser libre. El león dice "yo quiero". Finalmente, está la etapa del niño, que implica la creación de nuevos valores y la afirmación de la vida, alcanzando un estado de inocencia y fuerza creadora. Todo esto para decir que Lucas es una posibilidad abierta. Pero Lucas no entiende el libro y lo tira. Del olvido, el libro es rescatado por un viejo sabio que le da un par de instrucciones y le anima a seguir con la lectura. No se trata de un doctor universitario, la imagen me parece que también potencia una crítica a las jerarquías epistémicas pues, finalmente, como lo dijo Nietzsche en el mismo libro, la vida es una carga dura, y todos somos asnos cargados, pero no hay por qué afligirse por ello.
De la lectura técnica, Lucas pasó a la lectura teórica; cuando comienza a pensar el mundo con las palabras de Nietzsche, el problema es que lo excede, lo supera y lo critica. Y a mí me parece que no es menor que la detección de esta anomalía sea expuesta por su propia profesora, la operadora de la educación tradicional, porque permite entrever uno de los mecanismos de dominación más sofisticados: la colonialidad epistémica.
Aníbal Quijano menciona en su tesis sobre la colonialidad del poder cómo, desde el inicio, el colonialismo establece dispositivos de conocimiento y percepción del mundo basados en una perspectiva totalmente eurocéntrica que favorece las relaciones de dominación hacia los no europeos; como por ejemplo la idea de raza. En este proceso, para Quijano se reprimieron “las formas de producción de conocimiento de los colonizados, sus patrones de producción de sentidos, su universo simbólico, sus patrones de expresión y de objetivación de la subjetividad” y “generaron una nueva perspectiva temporal de la historia y reubicaron a los pueblos colonizados, y a sus respectivas historias y culturas, en el pasado de una trayectoria histórica cuya culminación era Europa”.
La idea de raza nos interiorizó a todos los que provenimos del trauma colonial en razón del color de nuestra piel, nos avergonzó de nuestro cuerpo y de nuestra vida. Nos hizo desear ser otros y dejar de ser nosotros mismos, nos colocó en la esquizofrenia de rechazarnos. También hizo imposible, por esa misma razón, que seamos capaces, no solo de conocer gracias a nuestras experiencias (que no son nuestras pues no tenemos cuerpo para experimentarlas), sino de sentir con nuestro cuerpo, que fue desplazado al campo de los objetos. Es obvio que un objeto sólo tiene valor en cuanto puede ser usado; pero para nosotros, que despreciamos nuestro cuerpo-objeto que nos es estructuralmente arrebatado, solo nos queda el alma: el territorio mismo de la colonialidad.
Por eso, me parece que la obra de Nietzsche es particularmente importante en nuestros contextos, para negar el sentido de un alma enmarcada en significados cristianos, para recuperar y valorar el cuerpo, para volver a amar la vida, para emanciparnos. De vuelta al video, la madre de Lucas, alarmada por el diagnóstico docente tira el libro y lo regala. Lucas ya lo había leído tres veces, pero igual, sale a buscarlo al basurero. Todos esperábamos que lo encontrara, pero encuentra otro de los libros condenados al basurero de la historia, aunque para eso él ya haya elegido el camino de la vida consciente.
Sebastián Endara es doctor en Educación y Sociedad por la Universidad de Barcelona. Docente en la Universidad Católica de Cuenca, dicta las asignaturas de Desarrollo del Pensamiento Crítico y Contexto, Cultura y Responsabilidad Social. Es, además, el responsable de la unidad de publicaciones de la universidad.
FUENTES
Da Silva, F. (Director). (2012). Meu amigo Nietzsche [Cortometraje]. Fatumbi Films. Disponible en YouTube: “Mi amigo Nietzsche (subtitulado español)”.
Nietzsche, F. (2013). Así hablaba Zaratustra. Alianza Editorial. (Trad. A. Sánchez Pascual).
Quijano, A. (2014). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En A. Quijano, Cuestiones y horizontes: De la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder (pp. 777–832). CLACSO.


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